La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse en febrero: el índice de precios al consumidor (IPC) se ubicó en torno al 7,9% interanual, el máximo nivel desde enero de 1982 (8,26%), hace 40 años.

La reciente suba de los precios del petróleo y del gas, vinculada a la invasión de Rusia a Ucrania, probablemente mantenga las tasas elevadas en próximos meses, según los analistas.

En lo que respecta al IPC subyacente, que excluye los precios de la energía y alimentos frescos, en febrero repuntó hasta un 6,4% interanual frente al 6% en enero y al 5,9% que esperaban los economistas.

Según datos oficiales, los aumentos de precios fueron motivados por mayores costos del gasoil, alimentos y vivienda. La inflación aún sigue presionando a la economía que ya se encontraba en una situación difícil tras la pandemia de coronavirus.

El IPC sigue creciendo a tasas interanuales anormalmente altas como producto del fuerte estímulo monetario y fiscal que ha tenido lugar en EEUU tras la crisis del covid y las restricciones en la oferta global de ciertos inputs y materias primas.

“Creemos que habrá informes de inflación aún más fuertes en los próximos meses, lo que sugiere que la Reserva Federal necesita acelerar sus planes de subida de tasas, incluso con la renovada incertidumbre que ha surgido de la crisis en Rusia y Ucrania”, sostuvo Robert Schein, director de inversiones de Blanke Schein Wealth Management, con sede en Palm Desert, California.

“La inflación ha sido una de las mayores preocupaciones del mercado durante el último año, incluso antes de la última suba del precio del petróleo”, añadió. “A pesar de la incertidumbre geopolítica mundial, es probable que la Reserva Federal se centre en las condiciones de Estados Unidos y siga adelante con sus planes de endurecimiento este año”, indicó.